miércoles, 25 de septiembre de 2013

La felicidad posmoderna

La felicidad posmoderna: el desafío del límite ante el bienestar buscado

El libro del profesor Vicente Serrano Marín, ganador en su momento del XXXIX Premio Anagrama de Ensayo y titulada La herida de Spinoza. Felicidad y política en la vida posmodernaaborda la cuestión de la felicidad en un tiempo −el que actualmente estamos viviendo− en el que el sujeto vive la cuestión de la felicidad y su búsqueda a partir del parámetro definido por una voluntad de poder que a menudo puede resultar una trampa tiránica antes que una ayuda en favor de la libertad del ser humano. Algunos han convenido en denominar posmodernidad este período histórico en el que, según la nomenclatura nietzscheana, vivimos una cruda transvalorización de todos los valores.
En nuestra comprensión de la felicidad, de aquello que ésta sea y en lo que ella consista, figura desde siempre la constatación de un límite, constatación a la que se acude, ante todo, cuando tomamos conciencia de que la vida, que quiere ser vida feliz, se halla bajo la permanente amenaza del dolor, del sufrimiento, de los miedos y temores −tanto personales como ajenos− y, en último término, del acabamiento definitivo que parece presentarse con la realidad inexorable de la muerte.
Todo esfuerzo por caracterizar los posibles y diversos modos de acceso a la felicidad ha de tomar el pulso a la innegable realidad de dicho límite, enfrentándose a él y a la vez reconociendo la presencia de su paradoja: nosotros los hombres parecemos seres condenados a un capricho cuyos monstruosos enemigos habrán de tener, a la postre, la inevitable decisión de la sentencia. De este modo, no existe un acercamiento honesto a la cuestión de la vida feliz de beata vita, que diría san Agustín− si la noción de límite es eludida tanto implícita como explícitamente. Prometer una filosofía, una política, una religión o un sistema de creencias que pretenda apellidarse 'de la felicidad' sin exponer claramente la realidad del sufrimiento humano equivale, sin ningún género de duda, a mera y simple propaganda, con el agravante −a sabiendas o no− de estar traficando impunemente con los deseos y esperanzas más hondos y genuinos del ser humano.

Las situaciones límite o Grenzsituatuionem de Karl Jaspers. Felicidad, optimismo, actitud positiva

Y es que no hay voluntad más netamente humana que la voluntad de querer ser feliz, aunque a ello ha de añadirse la verdad de que la voluntad ciega no conduce a nada sin el cabal ejercicio de la razón. «Todo hombre desea, por naturaleza, saber»: así, con este optimismo humanista tan rotundo, Aristóteles da comienzo a su Metafísica (Libro I, capítulo 1, 985a). Pero este deseo no solo no siempre llega a ser cultivado de manera adecuada por algunos, sino que se ve frustrado por los afanes cotidianos de la vida. Ciertamente el deseo racional de saber y de alcanzar sabiduría inicia un camino en el que también se descubren situaciones extremas, situaciones límite o Grenzsituationem, tal y como las define el filósofo Karl Jaspers, se engloban dentro de las realidades del sufrimiento, de la lucha, de la culpa y de la muerte:
«Situaciones como la de tener que estar siempre en situación, no poder vivir jamás sin lucha ni dolor, deber asumir inevitablemente la propia culpa o tener que morir, son situaciones límite. No cambian en sí mismas, solamente en su forma de presentarse. Son definitivas respecto de nuestro estar ahí. Se escapan a nuestra comprensión, como también se escapa a nuestro estar ahí lo que las trasciende. Son un muro contra el que chocamos y en el que naufragamos. No podemos cambiarlas lo más mínimo y debemos limitarnos a considerarlas con suma claridad, sin que las podamos explicar o justificar por algo. Subsisten con el propio estar ahí», Karl Jaspers, Filosofía, páginas 678-679.
En contra de la aparente negatividad de Jaspers, cuyas palabras más bien parecerían la ominosa reseña de un más que probable fracaso, el hecho es que toda propuesta de felicidad ha de tener en cuenta ciertos patrones realistas: no todo en la vida es, ni será en el futuro, color de rosa; no todo viento nos será favorable por necesidad. Pero de las adversidades también pueden extraerse los beneficios propios del reto, del mismo modo que es más sabio quien se ha visto cometiendo un error que jamás hubiese pensado que cometería que aquel otro que no reconoce la realidad objetiva de las cosas y confía demasiado en sus propias fuerzas: más dura será la caída, que se suele decir.