domingo, 13 de mayo de 2012

Liturgia de lengua griega

El griego fue la primera lengua litúrgica de Roma

La importancia del idioma en liturgia: del griego al latín

¿En qué lengua o idioma celebraba la Iglesia desde el principio? ¿Latín o griego? A un comentarista de cierto blog, a quien llamaré M., le 'oigo' decir que en las catacumbas la liturgia se expresaba en lengua latina. Le respondo desde aquí:

Cuidado, M., dices una cosa que es errónea, y que muchos otros además de ti tienen por verdadera. Afirmas que la liturgia en las catacumbas se celebraba «en latín». Déjame exponerte la verdad de la historia, con datos objetivos, para que veas que no se trata de mi opinión.

Codex Vaticanus
Pasaje del Evangelio de san Mateo 11, 8b-10a

M., no se puede ignorar que durante más de tres siglos (los tres primeros siglos de la historia de la Iglesia) la liturgia en Roma se celebró en griego. La latinización en Roma fue progresiva, tanto que hubo, como es lógico, una época de bilingüismo. El paso del griego al latín en la liturgia de Roma, concretamente en el canon o anáfora eucarística, debió efectuarse más o menos en tiempos del papa Dámaso (366-384), papa de origen español. Es preciso señalar una cierta demora en el cambio del griego al latín, la cual supuso cierta tardanza natural a la hora de realizar este cambio lingüístico, puesto que la lengua latina funcionaba como idioma oficial de la Iglesia de Roma desde mediados del siglo III. Este paso del griego al latín, como consta por las fuentes textuales, no supuso la traducción de los textos litúrgicos griegos al idioma latino, antes bien significó la creación y composición de nuevos formularios en latín. Todo esto está considerado, estudiado y demostrado por numerosos estudios de liturgistas y expertos en historia de la liturgia. Por ejemplo, P.M. Gy, en su obra La liturgie dans l'histoire, Editions du Cerf, Liturgie, Paris 1990, página 60, enseña: 
«En el transfondo de la inculturación litúrgica en Occidente hubo cambios lingüísticos importantes: los primeros cristianos de Occidente, hasta el siglo III e incluso hasta el siglo IV, han orado en griego y han pensado en griego aunque comunicando mentalmente con el latín, hacia el siglo IV, la liturgia y toda la cultura se hacen latinas»
Léase la página 56 de esta misma obra, que no copio aquí por no cansar, y téngase en cuenta que ya es sabido que la cultura latina era previamente existente, si pensamos en términos del Imperio Romano pagano; Gy se refiere, en este contexto, a la culturización latina de la Iglesia de Roma de modo que tanto su liturgia como los escritos de los papas se expresaran en esta lengua. Otras fuentes y estudios bien serios acerca de esto son: Ch. Korolevskij, Liturgie en langue vivante. Orient et occident, Editions du Cerf, Lex orandi 18, Paris 1955; Xavier Basurko, El conflicto lingüístico en la historia de la liturgia, en la obra Conflicto cultural y comunidad cristiana, Idatz-Desclée de Brouwer, Bilbao 1981, páginas 203-219.

Por último, mencionar que tanto Jesús, como los Doce y como Pablo, estaban inmersos en un ambiente trilingüe y aún cuatrilingüe, y conocían el griego en diversos niveles. El Nuevo Testamento está todo él redactado en griego, aunque un griego bien curioso, dado el trasfondo de mentalidad semítica de sus autores, de modo que es un griego en el que encontramos expresiones que más bien son propias de la cabeza de un arameo parlante y que un griego jamás hubiera escrito... Para esto, y ver de qué modo el propio Jesús hubo de emplear el griego, está libro de J.P. Meyer, Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico, editorial Verbo Divino, Estella 1998, en concreto la página 279:
«Jesús enseñó en arameo, al ser el suyo un griego de tipo práctico, orientado a las necesidades del trabajo, y tal vez rudimentario. En un país cuatrilingüe (latín, griego, hebreo y arameo), Jesús pudo ser un judío trilingüe, pero probablemente no un maestro trilingüe».
Y una última fuente, entre tantas otras, es la de J. Roloff, en su obra titulada Hechos de los Apóstoles, ediciones Cristiandad, Madrid 1984, página 153, donde expone el problema de la frontera lingüística entre aquellos primerísimos cristianos que hablaban arameo y esos otros que, siendo antiguos judíos de la diáspora ya convertidos al cristianismo, se expresaban en lengua griega (cfr. Hch 6, 1. 9; 24, 12).

NOTA
No me meto aquí en los siguientes líos, sobre los que ha corrido tanta tinta:
  • Que si el canon romano, que permaneció dieciséis siglos como única y fija plegaria eucarística en la liturgia de Roma (de ahí lo de 'canon'), es la traducción latina de un anterior texto griego, tal y como propuso Baumstark; aunque el consenso general niega esta hipótesis.
  • Que si fue en Roma o en Milán el lugar donde, allá por el siglo IV, se dio este paso del griego al latín en la liturgia romana, de manera que hablaríamos de san Ambrosio (De sacramentis IV, 21-22 y 26-27) y no del papa san Dámaso a la hora de señalar al responsable del cambio. Hay muchos estudios sobre esto: Basurko, op. cit., los recoge en las páginas 138-139, nota 69.
Sobre el latín y el griego (actualización 13 noviembre 2012): Carta Apostólica en forma de Motu Proprio “Latina lingua” con la cual se instituye la Pontificia Academia Latinitatis, dado por S.S. Benedicto XVI el 10 de noviembre de 2012.