domingo, 24 de abril de 2011

Cristo tierra de los vivos


Domingo de resurrección

Cristo resucitado, tierra de los vivos

Bellísima expresión esta de calificar a nuestro Señor Jesús resucitado tierra de los vivos (terre de vivants). Se la debemos a Olivier Clément. Tomo la cita de la obra de Angelo Amato, Jesús el Señor, quien introduce las palabras de Clément para luego copiar la exposición de éste último (aquí en cursiva; las negritas son mías):
          «En todas las interpretaciones aparece la riqueza de este acontecimiento [la resurrección] que es la mismo tiempo trinitario, porque revela el misterio santo de Dios en todo el esplendor de su poder divino; cristológico-soteriológico, porque sella la encarnación redentora de Cristo con su resurrección de entre los muertos; eclesiológico, porque es fundamento de la experiencia del encuentro con el Resucitado en la comunidad, en la fracción del pan, en la misión apostólica, en la vocación al seguimiento, en la conversión y en el perdón; antropológico, porque rehace al hombre nuevo, recreado a imagen y semejanza de Dios; escatológico, porque es inauguración de los últimos días como destino final de la humanidad y del cosmos.

          Cristo resucitado es la verdadera «tierra de los vivos»:

         La vida se ha difundido en todas las cosas; todo está lleno de luz indefectible y una aurora perenne llena el universo. El que existe antes que la estrella de la mañana y que los astros, Cristo, el inmortal, el grande, el inmenso, brilla en todas las cosas más que el sol. Por eso, para todos nosotros los que creemos en él se abre un día grande, eterno, luminoso: la Pascua mística, celebrada bajo la figura de la luz y realizada en la realidad por Cristo; la Pascua maravillosa, prodigio de la virtud divina, obra de su poder, fiesta verdadera, eterno memorial. De la pasión a la impasibilidad, de la muerte a la inmortalidad, de la herida a la curación, de la caída a la resurrección, del descenso a la ascensión».
Fuente: Angelo Amato, Jesús el Señor, BAC, Madrid 1988; citando a Olivier Clément, Le Christ, terre de vivants, Abbaye de Bellefontaine, Bégrolles en M. 1976.
Cristo de Miguel Ángel