lunes, 14 de marzo de 2011

Karl Popper. Verdad de la ciencia.

Tres textos muy significativos de Popper acerca de la verdad de y en la ciencia:
Karl Popper, 1902-1994
«Como resultado de este proceso [Popper se está refiriendo al proceso mediante el cual la tarea de los filósofos de la ciencia ha cambiado tanto a lo largo de los últimos cien años], es posible que el crecimiento de la ciencia llegue a alcanzar ideas que antes se encontraban flotando en regiones metafísicas más altas, con las que establece contacto y las hace asentarse. [...] La ciencia no es un sistema de enunciados seguros y bien asentados, ni uno que avanzase firmemente hacia un estado final. Nuestra ciencia no es conocimiento (episteme): nunca puede pretender que ha alcanzado la verdad, ni siquiera el sustituto de ésta que es la probabilidad (Popper, La lógica de la investigación científica, Madrid, Tecnos, 1971, página 259)».

«Los resultados científicos son «relativos» (si cabe usar este término) sólo en la medida en que proceden de cierta etapa del desarrollo científico susceptible de ser superada con el progreso científico. Pero eesto no significa que la verdad sea «relativa». Si una afirmación es cierta, lo es siempre. Lo único que significa es que la mayoría de los resultados científicos tienen el carácter de hipótesis, es decir, juicios en los cuales la evidencia no es concluyente y que por consiguiente pueden estar sujetos a revisión en cualquier momento. Estas consideraciones, si bien no son necesarias para una crítica de los sociólogos del conocimiento, quizá faciliten la comprensión de sus teorías. También arrojan alguna luz −para volver a nuestra crítica fundamental− sobre el importante papel desempeñado por la cooperación, la intersubjetividad y el carácter público del método, en la crítica y en el progreso científicos (Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, Barcelona, Orbis, 1984, página 389)».

Finalmente, Popper menciona a dos importantes científicos −Tarsky y Gödel−, para aclarar la noción de 'verdad' a la que se está refiriendo, distinguiéndola de la noción de 'certeza'. Esta distinción es imprescindible:

«De Tarsky aprendí la susceptibilidad de defensa lógica y el poder de la verdad lógica absoluta y objetiva: en esencia, una teoría aristotélica a la que, según parece, Tarsky y Gödel llegaron casi al mismo tiempo independientemente. [...] Dicha teoría es el gran baluarte contra el relativismo y contra toda moda. [...] Nos permite hablar de la ciencia como la búsqueda de la verdad. Es más: nos permite −y, en realidad nos exige− distinguir netamente entre verdad y certeza (Popper, Un mundo de propensiones, Madrid, Tecnos, 1992, página 16).