miércoles, 16 de marzo de 2011

Capilla UCM Somosaguas: escándalo

Capilla UCM Somosaguas 
Yo sigo asombrándome de que estas cosas sucedan, y cada vez con más frecuencia, de modo que mi asombro parece la lucecita roja que viene a avisarme de que, o bien soy estúpido, o bien mi ingenuidad espera del ser humano una metanoia radical respecto de los patrones que guían a mis prójimos contemporáneos (y perdón por reducir la palabra 'patrón' a tan mínimo contenido). Reproduzco a continuación el e-mail que he enviado a muchos de mis contactos para que, a través de la web de Hazte Oír, pidan al Rector de la UCM la expulsión de los delincuentes que profanaron la capilla de Somosaguas.
Queridos todos,
seguramente ya habréis oído lo que sucedió el pasado jueves 10 de marzo en la capilla que la Complutense tiene en su Campus de Somosaguas y cómo ésta fue profanada de manera tan escandalosa que prefiero ahorrarme los detalles... Con las firmas que se recogen en las campañas de la web de Hazte Oír hemos logrado detener muchos ultrajes que últimamente se vienen cometiendo en España en contra de la Iglesia, de la vida humana desde su concepción hasta la muerte, o de la libertad de expresión, por citar algunos ejemplos. En el siguiente enlace podréis enviar al Rector de la Complutense un mensaje exigiéndole que la Justicia y la Ley actúen en contra de estos vándalos, cuya acción es grave delito. Carlos Berzosa, el Sr. Rector, no se distingue precisamente por su neutralidad respecto al tema que nos atañe. Ahora bien, espero que la cantidad de peticiones que reciba le muevan a emprender las acciones que, como Rector, debe realizar al respecto.

En el enlace se da la oportunidad de compartir esto tanto en facebook como en twitter. A los que no seáis usuarios de estas o de otras plataformas sociales os invito a reenviarlo vía e-mail a vuestros contactos. Si lo sucedido en la capilla de Somosaguas el pasado jueves, hubiese sucedido en el ámbito en el que cualquier catedrático se hallase impartiendo su clase, las reacciones hubiesen sido más contundentes a día de hoy, pero parece que a la Iglesia se le puede ultrajar de cualquier modo.
Por otra parte, me llega también un breve Manifiesto que los alumnos de la Asociación Cultural Atlántida han difundido con motivo del caso Somosaguas:
1. Primero, que irrumpir de un modo ofensivo en un templo sagrado es “un hecho triste y doloroso que nada tiene que ver con la vida universitaria, con el diálogo y la capacidad crítica que desde siempre la han caracterizado”.
2. Segundo, que “no todo el mundo se alegra de que en nuestra universidad haya disparidad de opiniones”, y que algunos quieren construir “una sociedad en la que solo se escuche una voz, la suya; en la que desaparezca la presencia pública de los cristianos y de todos aquellos que se muestran libres frente al poder establecido”.
3. Y tercero, que “toda opinión y objeción -sea del signo que sea- es siempre una oportunidad de crecer y dar razones de la propia experiencia, una fuente de nuevas preguntas y estímulos en el camino hacia la verdad. Es en el diálogo donde las personas se muestran realmente a pecho descubierto, donde se resquebraja la ideología, donde uno valora y somete a sana crítica sus propias propuestas”.
Sigamos ahora por la parte contratante de la segunda parte, como decía el otro... Las últimas declaraciones que se han hecho públicas de parte del Sr. Berzosa incluyen afirmaciones como: "[La irrupción en la capilla] es totalmente condenable y me ha indignado mucho"; y también "Todos los cultos, creencias, ideas y valores merecen un respeto. Se puede y se debe discrepar y hasta discutir si debe haber capillas o no en la Universidad, pero con diálogo y por los cauces institucionales, no de esta manera". Como estas últimas frases las tomo de una entrevista realizada por el diario El País, prefiero remitiros al enlace en el que podéis leer toda ella: Entrevista a Carlos Berzosa. Espero que la leáis. Hay que tener información de todos los puntos de vista. Por mi parte, nada más, sino sólo invitar a los creyentes a orar, tener espíritu de conversión (no en vano esto ha sucedido en plena Cuaresma), y seguir los pasos del Maestro Jesús, que fue el primero en ser perseguido, y hasta la muerte de Cruz: ese, y sólo ese, ha de ser nuestro espejo.