lunes, 31 de enero de 2011

Basílica de Santa Sofía

La Basílica de Santa Sofía (Hagía Sophía)

Sus arquitectos fueron Antemio de Tales e Isidoro de Mileto.



Esta magnífica basílica fue mandada construir por el emperador Justiniano I en 532, y las obras concluyeron en 537. Procopio, en su obra De Ædificiis, nos deja una bellísima descripción del templo de Santa Sofía en Constantinopla:

«El interior del edificio es demasiado magnífico para dar la impresión de vulgar, demasiado perfecto para parecer recargado. La luz y el fulgor del sol llenan el ámbito. Cualquiera diría que el sol no lo ilumina desde fuera, sino que la luz le viene de dentro, de tan deslumbrante como es ese santuario. Encima de los arcos de medio punto se levanta una enorme cúpula circular de singular belleza. No parece descansar sobre la maciza construcción inferior; más bien se diría que su concha dorada flota libremente en el espacio. Allá arriba en las alturas todo está increíble y armónicamente entrelazado. Un elemento se une a otro, pero sólo se apoya sobre el que está inmediatamente debajo de él. Cada detalle conduce la mirada de tal manera que le obliga a uno a admirar el conjunto. Si penetramos en la iglesia para orar, nuestro espíritu se siente elevado; nos sentimos transportados al cielo. Tenemos la impresión de que Dios no puede estar lejos y permanece gustoso en el lugar que Él mismo ha elegido».

Y Anton Henze afirma:

«En la arquitectura romana, la luz ilumina el espacio, subraya sus elementos y delimita los detalles. En Santa Sofía, la luz es como un velo que cubre los elementos constructivos y suaviza los contrastes».