lunes, 13 de diciembre de 2010

En agradecimiento a Don Aurelio García Macías

El pasado 3-XI-2010, mi antiguo profesor Don Aurelio García Macías fue nombrado, entre otros, consultor de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
P. Don Aurelio García Macías
Aunque hace ya algunas fechas del nombramiento (no muchas), quisiera agradecer en este breve artículo su tarea a Don Aurelio García Macías, de cuyas clases tanto disfruté en la Facultad de Teología de 'San Dámaso', Madrid. Por diversos motivos -el principal, para mí, el entusiasmo que me transmitió en sus clases-, lo que empezó siendo una relación maestro alumno ha llegado a ser afecto mutuo y amistad. Por diversas circunstancias, sin embargo, no nos podemos ver con toda la frecuencia que desearíamos, como comentábamos ambos el pasado julio en el curso de verano de la facultad 'San Dámaso'. Don Aurelio, a la sazón Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (AEPL), supo transmitirnos en sus clases el amor por el Sacramento del Orden, sacramento de servicio -diakonía-. Insisto en este punto porque los dos años que estudié con él no sólo elegí la asignatura sin mirar el nombre de ésta siquiera, sino directamente y sin dudarlo por el principal motivo de que era él quien la impartía; y además -y esto es lo gracioso- insisto en esto porque yo soy laico, de manera que, siendo alumno suyo parecería más natural que el atractivo hacia su asignatura, centrada en la Prex Ordinationis (la Plegaria de Ordenación de cada uno de los grados del Sacramento del Orden), se suscitara más bien entre aquellos compañeros de clase que ya eran diáconos, presbíteros, o que estaban en camino de serlo. El primer año que estudié con él yo me preparaba para mi matrimonio; el segundo ya estaba casado. Lo importante de todo ello es reconocer la innegable valía del ministro docto (en cualquiera de sus grados). Esto no significa, como comentaba el pasado día de Todos los Santos con Francisco Crosas, gran amigo, que nuestros ministros hayan de ser lumbreras intelectuales o superdotados, según la nomenclatura dada por la ciencia psicológica. Por docto ha de entenderse aquel que tiene amor a la verdad y se aplica a su estudio; dedica tiempo a ello; profundiza en el Magisterio de nuestra Santa Madre la Iglesia, y lo transmite. Parece más bien, como en castellano suele decirse, una tarea 'de hormiguita', que poco a poco saca adelante su labor. A mí, personalmente, me duele de verdad cuando oigo predicar o veo celebrar indignamente. No sé si es por haber cursado los siete años preceptivos de Teología, cosa no ciertamente común entre los laicos (ahora preparo la Tesis de Licenciatura en Teología, bajo la dirección de Don José Antúnez), por lo que soy especialmente sensible a todo este tipo de cosas, especialmente en lo que a Liturgia se refiere (me especialicé en Liturgia o, mejor dicho, he empezado el camino de toda una vida dedicado a ello: como bien dice Don Manuel González López-Corps, Director del Bienio de Liturgia en 'San Dámaso' y a quien tanto debo: "Una cosa es cursar créditos y otra bien distinta saber Teología".). Gracias a maestros como Don Aurelio le queda a uno la fuerte y sana impresión de que fe y razón han de ir intrínsecamente unidas. El estudio es también diakonía, y en la medida en la que falte este servicio sufriremos un empobrecimiento en toda la Iglesia. A veces pienso -y esto es malicia mía- que si algunos curas supieran, por ejemplo, que durante la homilía les estamos escuchando, se la prepararían mejor. Aquí tenéis todas las aportaciones de Don Aurelio en la página de Lex orandi. Doy gracias por tener cerca a personas como Don Aurelio, quien me envía por e-mail esta nomina di consultori en la que figura el nombramiento arriba mencionado:

NOMINA DI CONSULTORI DELLA CONGREGAZIONE PER IL CULTO DIVINO E LA DISCIPLINA DEI SACRAMENTI
3 – XI - 2010
Il Santo Padre Benedetto XVI ha nominato Consultori della Congregazione per il Culto Divino e la Disciplina dei Sacramenti i Reverendi:
- Mons. José Aparecido Gonçalves de ALMEIDA, Sotto-Segretario del Pontificio Consiglio per i Testi Legislativi;
- P. Dieter BÖHLER, S.I., docente presso la Facoltà Teologica Sankt-Georgen, Frankfurt (Germania);
- Sac. Nicola BUX, del clero dell'Arcidiocesi di Bari-Bitonto, docente presso l'Istituto di Teologia Ecumenico-Patristica Greco-Bizantina San Nicola, Bari (Italia);
- P. Joseph CAROLA, S.I., docente presso la Pontificia Università Gregoriana, Roma;
- Sac. José Manuel Garcia CORDEIRO, Rettore del Pontificio Collegio Portoghese e docente presso il Pontificio Istituto Liturgico, Pontificio Ateneo Sant'Anselmo, Roma; 
- Sac. Renato DE ZAN, docente presso il Pontificio Istituto Liturgico, Pontificio Ateneo Sant'Anselmo, Roma;
- P. Cassian FOLSOM, O.S.B., Priore di Norcia (Italia), Professore Consociato del Pontificio Istituto Liturgico, Pontificio Ateneo Sant'Anselmo, Roma;
- Sac. Mauro GAGLIARDI, docente presso il Pontificio Ateneo "Regina Apostolorum", Roma;
- Sac. Aurelio GARCÍA MACÍAS, del clero dell'Arcidiocesi di Valladolid, Presidente dell'Associazione Spagnola dei Professori di Liturgia (Spagna);
- Mons. Angelo LAMERI, del clero della Diocesi di Crema (Italia), docente presso la Pontificia Università Lateranense, Roma;
- Sac. Dennis McMANUS, del clero dell'Arcidiocesi di Mobile, docente presso l'Università Cattolica d'America, Washington (Stati Uniti d'America);
- Sac. Juan José SILVESTRE, del clero della Prelatura personale dell'Opus Dei, docente presso la Pontificia Università della Santa Croce, Roma;
- P. Ab. Michael John ZIELINSKI, O.S.B. Oliv., Vice Presidente della Pontificia Commissione per i Beni Culturali della Chiesa e della Pontificia Commissione di Archeologia Sacra;
- Mons. Markus WALSER, Vicario Generale.