viernes, 12 de marzo de 2010

Domingo cuarto de Cuaresma: ¿Qué significa 'ser pródigo'?

Muchas veces se comenta y se glosa la conocida parábola del hijo pródigo, una de las mejores páginas para entender qué es la misericordia divina. Todos hemos oído en alguna ocasión que podemos ser tanto el hijo que dilapida la herencia tras abandonar la casa del padre, como el envidioso hermano mayor, ese que no peca por cobardía (y quizá por ello esté ya pecando).
También es conocida la interpretación según la cual el hermano menor son los publicanos y prostitutas, mientras que el cumplidor hermano mayor son los escribas y los fariseos. Pero, ¿qué significa la palabra castellana 'pródigo'? Según el Diccionario de la Real Academia, 'pródigo' es:
1. adj. Dicho de una persona: Que desperdicia y consume su hacienda en gastos inútiles, sin medida ni razón. U. t. c. s.
2. adj. Que desprecia generosamente la vida u otra cosa estimable.
3. adj. Muy dadivoso.
4. adj. Que tiene o produce gran cantidad de algo. La naturaleza es más pródiga y fecunda que la imaginación humana.
Cristo en la sinagoga, de G. Doré
La palabra 'pródigo' no aparece nunca en la parábola, sino en el título con el que comúnmente se la conoce, pero da una comprensión precisa de lo que Jesús quería enseñar con ella. Algunos proponen, sin embargo, que el título de la parábola encajaría mejor con la intención de Jesús si se centrara la atención en el personaje del padre y se llamara algo así como 'parábola del padre misericordioso'. Sea como fuere vamos a comentarla desde la perspectiva de la prodigalidad.

Es cierto que, como defecto, es decir, en el sentido 'despilfarrador', el hijo de la parábola somos todos cuando hemos despreciado la herencia, los dones de Dios Padre. También somos pródigos en envidias, como el hermano mayor. Pero hemos de caer en la cuenta de que el Hijo, la segunda persona de la Trinidad, se nos manifiesta como verdadero hijo pródigo, si se me permite la expresión. ¿De qué modo? Jesús ha sido el verdadero hijo pródigo porque ha derramado su sangre con prodigalidad y generosidad por amor al Padre y por todos nosotros. Su efusión de sangre es la diakonía auténtica, la expresión de la vida vivida como proexistencia, vida en favor de los otros. En nosotros, entonces, se opera un cambio: de ser pródigos en desperdiciar los dones de Dios pasamos a ser hijos en el Hijo, esto es, a ser hijos pródigos en el amor y en el servicio a favor del prójimo. El padre de la parábola, figura del Padre, se muestra pródigo en misericordia y comprensión generosa. También podríamos hablar de 'la parábola del padre pródigo'. Por la misericordia del Padre podemos decir que hemos visto cosas increíbles (eidómen paradóxa: Lc 5, 26; cf. 1Co 1, 17-31).

Todo el capítulo 15 de Lucas, que contiene las tres grandes parábolas de la misericordia (la oveja perdida, la dracma perdida, el hijo pródigo), todo este capítulo, único e inigualable, es expresión del modo de actuar de Jesús: Él hace lo que ha visto hacer al Padre. En las tres parábolas se muestra el modo de actuar de Dios para con el hombre. Sugiero que se medite todo este capítulo 15 de Lucas a la luz de una afirmación exclusiva del evangelio de Juan: "En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre" (Jn 5, 19; cf Jn 8, 28-29). Sin entrar ahora en profundidad teológica acerca de lo que significa esta afirmación en lo relativo a la circumincessio o perikhóresis, la lectura de ambos textos en paralelo y uno sobre otro, arroja una luz sorprendente acerca del modo de ser la misericordia divina, sobre la que apenas se oye predicar cuando se expone el sentido de la parábola del hijo pródigo. A la vez que Jesús expone en estas tres parábolas cuál es el cerne de la misericordia de Dios, está afirmando implícitamente su condición divina: Yo soy el auténtico Hijo, Yo soy quien sale en busca de la oveja perdida, Yo soy el que procura la alegría al pecador que se convierte a Mí. La autoconciencia de Jesús y el total conocimimento del sentido de su misión quedan manifiestamente claras al oído abierto por el Espíritu. De otro modo, todo el pasaje de Lucas 15 se diluiría en moral bienintencionada, horizontalista. Jesús, entonces, no sería Dios, sino un perfecto altruista, un filántropo amante de sus hermanos, un mero hombre (nudus homo) que simplemente viene a ofrecernos un ejemplo moralizante. Tal es la lectura inmanentista de la parábola, que reduce el Evangelio tetramorfo a un mero cuento instructivo, a semejanza de los relatos de la vida de Siddharta. Pero creer y proclamar este pasaje evangélico implica la afirmación plena de la divinidad de Jesús de Nazaret. No olvidemos que el motivo de las tres parábolas no consiste en una pregunta formulada por los discípulos, del tipo: "Maestro, enséñanos qué es la misericordia de Dios". No, Jesús expone cada una de las tres parábolas −según narra Lucas− a raíz de una murmuración farisaica: "Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: 'Éste acoge a los pecadores y come con ellos'. Entonces Jesús les dijo esta parábola:..." (Lc 15, 2). Es decir, es el modo de actuar de Jesús el que suscita la controversia: ¿Quién come en la misma mesa con los pecadores y no queda manchado con su pecado? Sólo Dios. Si en lugar de las tres parábolas, colocamos tras esos puntos supensivos la afirmación de Juan que hemos señalado antes, toda la perícopa mantiene intacto su sentido. El modo de proceder de Jesús sólo da cabida, por disyunción exclusiva, a dos respuestas: o Él es Dios, o es un insensato que se mancha con publicanos y prostitutas En palabras de Péguy, Dios ha llegado con esta parábola hasta donde nunca había llegado antes. Si se tratara de un relato mítico, ya sería hermosísimo todo el capítulo, pero es que aquí sucede que, como dice C. S. Lewis acerca del acontecimiento cristiano, todo lo dicho no sólo es hermoso sino que también es verdad y ha sucedido. Lucas 15 es la anticipación parabólica de lo que acaeció en el Gólgota.

10 comentarios:

  1. Te doy de nuevo las gracias por la ayuda que me has aportado con este articulo, que como bien dices siempre lo he visto desde el punto de vista, de como dilapido los bienes que Dios me dio. Y no verlo desde este otro punto de vista, de ser pródigos, como bien dices, en amor y en servicio en favor a los demas. Como un día que estuvimos hablando de tantas cosas y una de ellas que me a venido ahora a la mente, de que el Espíritu Santo me ha enseñado que no tengo que vivir la fe para mi salvación, puesto si lo viviese de este modo no seria mas que un EGOISTA y todo cuanto hiciese seria superitado a este fin. Pero lo que me enseño que es al reves que tengo que vivir mi fe para los demas, para dar testimonio a todos aquellos que por la circustancias que sean no conocen a Dios. Y con estas conversiones seda su salvación, por esto entonces sere justificado ante el Señor. Muchas gracias por tu ayuda.

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  2. Muy bien, Jorge. La idea principal es la prodigalidad de Dios en Cristo y en el Espíritu Santo. Es una parábola para dejar de mirar nuestro ombligo... el cristianismo no se reduce a que 'nos quiten los pecados'.
    Un saludo.

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  3. Como siempre, magnífico. Es una alegría saber que el Espíritu Santo te ilumina para iluminarnos.
    Al leer el artículo me han entrado ganas de releer "El regreso del hijo pródigo" (genial) cuando termine "El corazón del Padre", de J. Galot (también genial y recomendable), que también presenta este gran amor del Padre hacia nosotros, en Jesucristo, para hacer de nosotros sus hijos. Siempre es Él el primero en amar, en llamar, y siempre, siempre, nos espera con los brazos abierto, aun habiéndole odiado (hablo desde la experiencia); y no sólo eso, sino que, "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia", y, cuanto más hundido se ha estado, tanto más alto nos ha exaltado Dios. Lo único que hemos de hacer, o más bien decir, desear, es "me levantaré y volveré donde mi padre...".

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  4. Leí a Galot hace seis o siete años. Recuerdo que me gustó mucho. Muy sencillo. Si lo tuviera a mano, lo reelería sin dudarlo.
    Muchas gracias por comentar.
    Sigo preparando el artículo sobre los iconos, que no me olvido.

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  5. Te leo aunque no te comente (uh, eso me quita autoridad moral para exigir comentarios)como siempre la palabra nos sorprende con un significado más profundo, más lo que uno puede desarrollar, la mente humana es un hueco donde no cabe el oceano de la plenitud de lo que Dios nos quiere dar.

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  6. ¿Qué hay Ianmnick? Me alegra que comentes. Es verdad: la Palabra de Dios es infinita, incluso la contenida en el texto escrito de la Escritura. Es una cosa como de vértigo. Alguna vez escuché la comparación de la Biblia con la piedra preciosa, el diamante, sólo que ella tiene infinitas caras. Yo no sé si un no creyente se puede hacer idea... tal vez un buen amante de la Literatura de calidad pueda pergeñar ese abismo contenido en el lenguaje, donde una página, ya leída o tra vez, adquiere matices multiformes. Pero lo de la Escritura es asombroso, por el Espíritu que la anima. Yo sí creo -con san Jerónimo- que "ignorar la Escritura es ignorar a Cristo".

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  7. La parabola del hijo pródigo y del Padre misericordioso me ha llevado con la mente a recordar la figura de don Jesús Higueras Fernández, Parroco de la Paloma durante muchos años hasta las tres de la tarde del viernes del 29 de febrero de 2008 (hace poco ha sido el aniversario de su muerte), cuando el Señor le llamó a volver a la casa del Padre. Un hombre de Dios que fue, para muchos y para mi también, un verdadero padre en dispensar con prodigalidad la misericordia de Dios, ejerciendo con santidad su ministerio sacerdotal. Su restos mortales reposan en la Parroquia de la Paloma en Madrid, por concesión del Señor Cardenal don Antonio Rouco Varela.

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  8. Stella Maris=Maru de Cristo Jesus13 de marzo de 2010, 20:01

    Hola Alvaro.
    Que linda explicación, del "prodigo".
    Verdaderamente tenemos un poco de cada uno de los hijos.
    Esta parábola se encarno en mi,por la catequesis es la que mas usamos.
    La quiero tanto, porque me ayuda en mi examen de conciencia.
    Imaginar cerrando mis ojos al Padre de la Misericordia abrazándome, me compromete a ser mas cuidadosa.
    Deseo Hermano que Cristo sea en ti y que la oración sea nuestro enlace.
    Gracias por lo que aportas.
    Se que es necesario contestar y aportarte algo, me agradaría tener mas tiempo, para visitarte seguido, pero lo que ningún día falta es la oración x ti y tu familia.
    Besitos en tu Alma.

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  9. Muchas gracias por tu atención Stella Maris, gracias por tus oraciones y el tiempo que me dedicas. Un saludo en Cristo Jesús.

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  10. Enriquecedor, con ésta parábola siempre me he puesto del lado de alguno de los hijos, según el estado espiritual de ese momento.
    La lectura de este artículo me a hecho plantearme ponerme en la piel del padre, en la piel del que solo espera y da. Como hijo siempre he esperado recibir. Ahora como padre espero que el Señor me ayude a devolver todos los dones y las gracias que he recibido de El, que pueda predicar, y más que predicar dar todo el Amor y la Misericordia que el Señor me permita.

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