jueves, 23 de febrero de 2012

Ayuno y abstinencia: cuándo y porqué

Ayuno y abstinencia





¿Cuándo ayunar? ¿Cuándo se hace abstinencia?

La importancia de las prácticas ascéticas

Ayuno y abstinencia para acercarse a la meditación del Calvario

Uno de los gestos más significativos de la ascesis cristiana es el ayuno, acompañado en ocasiones determinadas de la abstinencia de carne. Pero, a la vez, es también uno de los gestos menos comprendidos por muchos católicos, que se preguntan: ¿no es anticuado eso de la abstinencia y el ayuno, como 'cosa de otra época'? Más aún, si Dios hizo todo alimento bueno, ¿no es superstición o mera religión natural eso de no comer carne o ayunar? ¿No es pelagiano o muestra de esfuerzo en contraposición con la suavidad de la gracia? Respecto a lo de no comer carne, el mismo Pedro tuvo una visión en Jope en la que se le mostraba que ya no debían seguirse las prácticas judías que distinguen alimentos puros e impuros (Hch 10, 9-16). Responderemos haciendo primero referencia expresa a la disciplina marcada en el Catecismo (CEC) y en el Código de Derecho Canónico (CIC), para pasar después a señalar brevemente el trasfondo de teología espiritual que encierran los mandamientos de la Madre Iglesia.

Bien, como es sabido, días penitenciales son los todos los viernes del año, pero especialmente los de Cuaresma. Estrictamente hablando, hay que hacer abstinencia todos los viernes del año, pero en los viernes que no son de Cuaresma -todo el resto del año- es posible susitituir la abstinencia por alguna práctica de piedad (cf. CIC 1253) entre las que se recomiendan la Misa y el rezo de la Liturgia de las Horas, pero también la limosna, por ejemplo. De otro modo, si no se realizan tales actos, hay que guardar vigilia de comer carne también los viernes no de Cuaresma. Respecto a estos, en ellos no es posible sustituir la abstinencia por otra cosa: hay que hacerla. La afirmación de todo esto que acabamos de decir puede encontrarse en CIC 1249-1253; en CEC 1438; 2043. Aprovecho para decir que este último número, el párrafo 2043 del Catecismo, señala el cuarto de los cinco mandamientos de la Iglesia, tan olvidados a veces hoy por muchos cristianos. A la vez, todos los números señalados, a los cuales he puesto el vínculo para que puedan leerse más cómodamente las fuentes, brotan de las afirmaciones del Vaticano II dadas en la Sacrosanctum Concilium 109-110. Huelga decir que es mejor ir y leer directamente estas fuentes señaladas antes de continuar con la lectura de este artículo.

Así pues, los viernes de Cuaresma la abstinencia es insustituible por otro elemento. Además, el Viernes Santo, junto con el Miércoles de Ceniza, ayuno y abstinencia son obligados. Digo esto remarcando especialmente lo del ayuno completo, o al menos de la comida principal, el día del Viernes Santo, dado que hay comunidades que no lo hacen sino que lo empiezan ya a la noche del Viernes -tras la celebración de la Adoración de la Cruz- para hacerlo, en realidad el Sábado Santo. ¿Qué decir de esto? Bien. La norma manda ayunar y abstenerse de carne el Viernes Santo, y debe hacerse, aunque se desee mantener la antiquísima costumbre de celebrar el ayuno del Sábado Santo.

Respecto al ayuno del Sábado Santo, es sabido por documentos antiguos que era casi preferido al del Viernes Santo. Así, en las Constituciones Apostólicas -de finales del siglo IV, h. 380- se recomienda el ayuno los dos días, pero si alguien no pudiese realizar tal ascesis por debilidad, se insiste en que al menos se guarde el del Sábado Santo antes que el del Viernes (Constituciones apostólicas, libro V, 18, 1). Además, según este documento, ese Sábado es el único en el que se permitía ayunar (Constituciones apostólicas, libro VII, 23). En tiempos de san Ireneo (ca. 130-ca. 200) -es decir, desde muy temprano- se sabe que se observaba ayuno absoluto durante las más o menos cuarenta horas que Jesús estuvo muerto (leer aquí el número 624 del Catecismo), esto es, desde la hora nona del Viernes (nuestras tres de la tarde) hasta el alba ya del Domingo de Pascua, momento aproximado de la Resurrección. Por su parte, y ya en nuestros días, el Vaticano II dice:
"Sin embargo, téngase como sagrado el ayuno pascual; ha de celebrarse en todas partes el Viernes de la Pasión y Muerte del Señor y aun extenderse, según las circunstancias, al Sábado Santo, para que de este modo se llegue al gozo del Domingo de Resurrección con ánimo elevado y entusiasta" (Sacrosanctum concilium, 110).
Nótese la obligación para el Viernes y la recomendación para el Sábado, de ahí que yo señale el defecto de no ayunar el Viernes para comenzar ese ayuno la tarde-noche tras la Adoración de la Cruz y, por tanto ayunar realmente el Sábado sí y el Viernes no. Esta práctica, que tiene de bueno el recordar el ayuno del Sábado, falla en no cumplir lo estipulado para el Viernes de Pasión. Por su parte, el ayuno del Sábado es expresión plástica de la naturaleza de este día:
"Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y ayuno su Resurrección" (Congregación para el Culto Divino, Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales, 73; esta cita la recoge también el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 146, de la misma Congregación).
Hemos visto someramente la normativa actual sobre el ayuno y la abstinencia, donde indicábamos el hecho de que en algunas comunidades o grupos se ayune el Sábado Santo y no el Viernes de Pasión, cuando en realidad el ayuno es obligado canónicamente para este último. Ahora toca hacer una brevísima reflexión sobre el sentido o los sentidos del ayuno y la abstinencia.

No sólo de pan vive el hombre... (Mt 4, 3-4)
En primer lugar, el sentido penitencial, de conversión. Todo ayuno violenta, de algún modo, nuestra carne. Nuestro cuerpo, acostumbrado hoy más que nunca a no faltarle de nada, se resiente en esos días en que 'lo ponemos a prueba'; y esto se sufre como una penitencia, se pasa como una prueba. Pero también se celebra, como dice Sacrosanctum concilium: "El ayuno pascual ha de celebrarse en todas partes el Viernes de la Pasión [...]" (SC 110). Aún así, cuando se anuncia el ayuno del Sábado Santo como 'no penitencial' porque se celebra en vistas a la Pascua ya inminente, no se está siendo exacto del todo en esa definición. Y si no que se lo pregunten a nuestro estómago a lo largo de todo el Sábado: 'Será ayuno pascual, pero a mí ya me duele todo el cuerpo por el hambre...'. Bromas aparte, el ayuno es siempre penitencial, señal de que esperamos la inminente Venida de Cristo (hablo de la Parusía); aunque la cercanía de la Noche Santa de Pascua haga del ayuno del Sábado un ayuno de espera gozosa: ayunamos porque nos falta el Esposo.

En consonancia con lo anterior está el sentido escatológico: al prescindir voluntariamente del alimento se está realizando un signo mediante el cual se manifiesta que se espera a Alguien. Ese alguien, Jesús, es más importante que nada y que nadie y, a la vez, hace que todas las cosas y todas las personas sean valiosas en sí mismas si se aman por amor a Él. Ya comamos ya ayunemos, ya durmamos ya velemos: todo se hace con sentido escatológico si es por amor a Dios. La limosna es 'absoluta' si se da por amor a Cristo, que está en el pobre. No se trata de instrumentalizar al pobre para 'darle la moneda a Cristo', se trata de emplear el dinero con sentido cristiano. Así el pobre es amado en sí mismo y por sí mismo, esto es, por amor a Cristo que todo lo mueve. Igual sucede con el ayuno: es la manifestación de una espera. Es una especial pronunciación del Marana Thá de Dios. Como nadie puede servir a dos señores (cf. Mt 6, 24), con el ayuno se abandona la falaz confianza en el dinero para confiar en Quien sólo confiar el amor puede. Todo avance escatológico se alimenta de esta dinámica en la espera de un Nombre: Jesús. Ante este Nombre se dobla toda rodilla en el cielo y en la tierra (cf. Flp 2, 9-11), de modo que podría decirse que ayunando luchamos con el hombre viejo y que nuestro ayuno  en espera y por espera de Cristo es una singular 'genuflexión del alma'.

Muchas cosas más pueden decirse del ayuno, pero baste retener estas dos, donde se muestra el vínculo entre penitencia y escatología, iluminando que la penitencia ni es un fin en sí misma ni se agota en sí misma, como en una suerte de masoquismo morboso. La penitencia no es un fin porque tiende a un Fin -es teleológica-; y es teleológica porque es teológica y fruto de la virtud teologal de la esperanza, pero también de la fe y de la caridad. Dada por Dios y por tanto no un mero esfuerzo humano −comer poco, dormir poco− como si de una mortificación pelagiana se tratase. Si quiere buscarse un ejemplo perfecto de mortificación sana, de amor a la pobreza y al ayuno que en nada se parece al esfuerzo por puños, éste se encuentra en el hermano san Francisco de Asís: sencillez desnuda y simplicitas suave. Sólo desde esta coordenada se entiende que Francisco llamara 'hermana' al enemigo que espanta: la muerte. La «hermana muerte» del Cántico de las criaturas también se adelanta con el ayuno, mientras se abrevia el tiempo de la espera.


San Francisco de Asís

8 comentarios:

  1. La gran pregunta es .... por que ayunar de carne? es cierto que es solo por tradicion? por que no ayunar de otra cosa?

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  2. Bien, en primer lugar, el porqué abstenerse de carne y no de otro alimento viene del cuarto mandamiento de la santa madre Iglesia. Lo reproduzco aquí, según el Catecismo: “Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo mande la Iglesia asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas; contribuyen a hacernos adquirir el dominio sobre nuestros instintos y la libertad del corazón”. Bajo la forma en que aparece en el Código de Derecho Canónico, c.1251: "Todos los viernes, a no ser que coincida con una solemnidad deben guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo". ¿Por qué no comer carne? Porque lo manda el precepto... ahora veremos el porqué del precepto.
    Como se ve, bien podría indicarse 'otro alimento' en lugar de la carne, según la Conferencia Episcopal de cada nación. Por razones históricas y culturales, a nosotros nos toca abstenernos de carne como práctica ascética, y lo que puede parecer una tontería o arbitrariedad adquiere su significado con la práctica. Es decir, basta con obedecer el mandamiento para encontrar en la carencia de carne una dificultad, un escollo del que debemos convertirnos; es decir, puede que ningún otro día te apetezca más comer carne que precisamente el día en el que no puedes. Por otra parte, algunos sostienen que lo de la abstinencia de carne es propio de antiguos pueblos pesqueros, donde la carne es más un lujo al que se renuncia voluntariamente. Sea como fuere, ayunar sólo de carne pudiendo comer otra cosa en la comida principal no es una práctica tan dura para aquellos días que sólo son de abstinencia y no de abstinencia y ayuno a la vez. Se trata de poner un signo de conversión... ¿que es 'quitar' la carne? Pues muy bien, tampoco me voy a hinchar de besugo cayendo en la gula, el que tenga oídos que oiga. Conclusión: obedecer, porque es más importante la conversión que mostramos poniendo el signo (no comer carne, en este caso) que el signo en sí mismo.

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  3. Olvidé poner un enlace de interés:

    http://www.iuscanonicum.org/index.php/derecho-sacramental/48-los-sacramentos-en-general/68-la-obligacion-de-guardar-ayuno-y-abstinencia-los-dias-de-penitencia.html

    Como desde aquí no puedo poner hipervículo, hay que copiar la dirección de arriba y pegarla en la barra de direcciones del navegador.

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  4. interesantum articulum.

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  5. a lo mejor es algo estupido preguntar esto: ¿porque se dice ayuno y abstinencia? ¿es que el ayuno no engloba la abstinencia? gracias por contestar

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  6. Jaime me envía una pregunta que he aceptado publicar pero que por razones que desconozco, no ha llegado ha publicarse. Afortunadamente, guardé la pregunta en mi buzón de e-mail. Es esta:

    "A lo mejor es algo estúpido preguntar esto: ¿por qué se dice ayuno y abstinencia? ¿Es que el ayuno no engloba la abstinencia? Gracias por contestar". Jaime.

    Sí, es de algún modo redundante -al parecer-. Pero como la ley del ayuno permite ingerir algo de alimento a lo largo del día, suprimiéndose con el ayuno la colación principal y más copiosa, no quedaría claro si en esa pequeña ingesta de alimento que sí está permitida podría incluirse algo de carne. Por eso hay que especificar que la ley del ayuno permite ingerir algo de alimento siempre que no incluya carne, y eso se aclara diciendo "ayuno Y abstinencia". Esto se dice sólo para dos días, según ley canónica y el 4º mandamiento de la Iglesia: Miércoles de Ceniza y Viernes Santo.

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  7. JAIME RASO GUMIEL ME ENVÍA ESTA RESPUESTA VÍA E-MAIL:
    He estado leyendo el último artículo que has colgado hoy. Te voy a dar mi opinión: creo que es muy constructivo y me ha gustado bastante. Solo le pongo una pega: hay partes que me cuesta comprender (sobre todo las palabras en latín, términos filosóficos/teológicos y cosas así). Por lo que he podido comprobar en el artículo sobre el ayuno y la abstinencia pones frecuentemente algunas palabras que para mí es la primera vez que las oigo y eso dificulta la comprensión del mensaje (a lo mejor he cogido dos de los artículos con mayor cantidad de tecnicismos).

    Lo digo porque (según entendí en el mail que nos enviaste al coro) quieres que el blog llegue a todo el mundo y creo que, para que gente como yo, con una cultura media, te lea asiduamente podrías dedicar algunos artículos con un vocabulario menos elevado o, al menos, explicar los términos que sean menos conocidos o más técnicos (por ejemplo "uno de los gestos más significativos de la ascesis cristiana es el ayuno, acompañado en ocasiones determinadas de la abstinencia de carne.")

    Espero que mi crítica sea constructiva y sirva para mejorar este blog, aunque también haré un esfuerzo en comprender lo que escribes en tus artículos.

    Un fuerte abrazo y espero que te mejores.
    Jaime

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  8. Tu duda, Jaime: 'ascesis' o 'áskesis' es una palabra con la que los antiguos atletas griegos que se preparaban para los Juegos Olímpicos se referían al conjunto de prácticas de entrenamiento con el objetivo de cultivar el cuerpo y la mente en orden a obtener la victoria.
    La palabra, por tanto, contiene toda la práctica de esfuerzo y renuncias que se imponía un atleta para mantener la forma. Posteriormente, esta palabra fue tomada por los cristianos para aludir a toda la práctica que exige la conversión: renuncia de los ídolos, control de las pasiones, dominio de los instintos... En ella se incluye la oración, el ayuno, la limosna, la vigilia nocturna y tantas otras renuncias, porque 'no se puede servir a dos señores'. Espero que con esto quede claro qué significa 'ascesis'.

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