jueves, 4 de febrero de 2010

Cerca de Dios


Ayer, día 3 de enero, memoria de san Blas, obispo y mártir, lloré cuatro veces. Una abrazando a mi hijo Víctor. Otra leyendo a Primo Levi. La tercera, ya de noche, con Theo Angelopoulos. La cuarta es la más secreta...
Con mi hijo Víctor lloré ante la impotencia a la que me tiene sometido el dolor de mi columna vertebral, aunque no tanto por eso como por la sincera mirada que me dirigió Víctor, de veinte meses, que me desarmó. ¿Comprendí entonces un poco qué es eso de hacerse como niños según el Evangelio? No sé. Lo que es seguro es que descubrí, como por primera vez, que la conversión tiene que ver con la sinceridad, con la sencillez. Lloré de verás, no es metáfora, y toqué a Dios.
Con Primo Levi fue distinto. En la sala de lectura de la biblioteca había demasiada gente. Me costó que no me viera nadie. Era al principio de La trilogía de Auschwitz, que comienza con la magistral Si esto es un hombre. Al principio hay un poema: Los que vivís seguros/ En vuestras casas caldeadas/ Los que os encontráis, al volver por la tarde,/ La comida caliente y los rostros amigos:/ Considerad si esto es un hombre/ Quien trabaja en el fango/ Quien no conoce la paz/ Quien lucha por la mitad de un panecillo/ Quien muere por un sí o por un no./ Considerad si es una mujer/ Quien no tiene cabellos ni nombre/ Ni fuerzas para recordarlo/ Vacía la mirada y frío el regazo/ Como una rana invernal./ Pensad que esto ha sucedido:/ Os encomiendo estas palabras./ Grabadlas en vuestros corazones/ Al estar en casa, al ir por la calle,/ Al acostaros, al levantaros;/ Repetídselas a vuestros hijos./ O que vuestra casa se derrumbe,/ La enfermedad os imposibilite/ Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.
          Fotograma de To vlema tou Odyssea

Ya de noche, lloré con La mirada de Ulises (To vlema tou Odyssea). Es la película-epopeya dirigida por Theo Angelopoulos. Era al final de la película, alrededor de las dos horas y ventinueve minutos. Dos horas y ventinueve minutos... Lloré. Me derrumbé ante un todavía más derrumbado Sarajevo. Sonaba la orquesta en un día de niebla. Niebla cerrada. Niebla inocente. En esa guerra de los Balcanes, los días de niebla eran días de fiesta. Los francotiradores se retiran porque es imposible fijar blanco alguno. Entonces la gente sale. Sonaba la orquesta formada por músicos de todos los bandos, serbios, croatas, musulmanes. La propia música parece niebla durante toda la escena. Era imposible ver toda la secuencia y no pensar en la esencia del hombre, dolerse por sus heridas, barruntar el principio de todos los errores. Era imposible pensar en la propia maldad, en esos gestos miserables que todos cometemos, y no darse cuenta de que afectan a todo el género humano. Es como decir: 'Una vez fui injusto y un ladrillo cayó en Sarajevo'. No sé si parece una idea estúpida, pero si lo que dice es verdad, y si esa verdad la creyéramos, cambiaría el mundo. Hablo de una idea de comunión en la humanidad que, bien ponderada, obliga a dar un paso más: más allá del 'buenismo', más allá de las meras buenas intenciones. Nunca ha habido tanta ONG ni tanto voluntariado, pero nunca, precisamente por ello, el esfuerzo humano se ha revelado tan insuficiente per se. La caritas no es altruismo.
La cuarta vez que lloré lo hice en el lecho. Lloré sinceramente ante quien con sinceridad puedo hacerlo además de Dios. Lloré con mi mujer. Las palabras finales de la secuencia de la orquesta en el film de Angelopoulos, que acabo de narrar, son estas: "Buenas noches. Buenas noches. La despedida es un dolor tan dulce que diría 'buenas noches' hasta mañana. Descienda el sueño sobre tus ojos y el descanso sobre tu pecho. ¡Quién fuera sueño para reposar tan deliciosamente! Iré a la celda de mi padre espiritual para pedirle ayuda y contarle mi suerte".

3 comentarios:

  1. "Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados"

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  2. Me has dejado sin palabras, pero cerca, muy cerca de Dios. Gracias Álvaro, por tu valiente, apasionado, sincero testimonio de fe en Jesucristo y en el hombre por Él redimido.

    Gracias a ti también David, por recordarme que la palabra de Dios es la única que verdaderamente nos consuela cuando estamos con Jesús en la cruz.

    Piero

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  3. Estás hecho un poeta, Dios te está mostrando otra vocación aunque a lo mejor ya la tenías pero ahora te está permitiendo compartirla con los demás, la escritura.

    DEI VID (Marido de Mónica)

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