jueves, 21 de enero de 2010

¿Una 'teología del sufrimiento'?

El pasado 12 de enero un terremoto asoló Haití y también gran parte de la República Dominicana. En relación con la catástrofe, el recién nombrado obispo de San Sebastián, Monseñor Munilla, hizo unas declaraciones por las cuales ha sido duramente criticado. Preguntado por una periodista de la cadena Ser, comentó que también "debemos llorar nosotros por nuestra pobre vida espiritual y por nuestra concepción materialista de la vida"... Pincha en 'Más información' para seguir leyendo.


Según el parecer de algunos malintencionados, estas no son sino declaraciones "escandalosas" de un "mal samaritano", dado que esta nuestra pobre vida espiritual es el primer término de una comparación cuya contrapartida, al parecer 'menos mala' -a juzgar por el tenor de las declaraciones radiofónicas del prelado- es la dura suerte que han corrido miles de personas en la isla caribeña. Es decir, que es peor estar muerto espiritualmente que el hecho de agonizar bajo unos escombros para, en la mayoría de los casos, morir.
Antes de juzgar precipitadamente, o de decantarse por una de la dos opciones, debe uno detenerse a reflexionar. La experiencia nos dice que ambos polos tienen extremos igualmente falsos y peligrosos, a saber: el espiritualismo desencarnado y el materialismo rampante. Evitarlos supone calibrar, ponderar y, en fin, temblar ante tan dura encrucijada. Y es que a lo que en realidad nos enfrentamos es a la cuestión de si este mundo es bueno y si su Creador, si es que existe, se queda de brazos cruzados ante el sufrimiento humano. Así, el cataclismo haitiano nos retrotrae a la misma tesitura que revolucionó toda Europa aquel primero de noviembre de 1755, día de Todos los Santos, en el que los cimientos de Lisboa salieron literalmente a la luz tras un violentísimo terremoto. Sus ondas sísmicas alcazaron sin piedad hasta el último bucle de la peluca leibniziana, fallecido treinta y nueve años antes, cuyo optimismo y Teodicea quedarían reducidos a lo panglosiano en el mismo momento en el que Voltaire, cuatro años después de la catástrofe, puso punto y final a Cándido (1759). Y no exageramos: las consecuencias del desastre lusitano fueron tales que, en la esfera del pensamiento, entroncan directamente con la crueldad nazi y la pregunta sobre si después de Auschwitz es posible creer en Dios.
Pero toca responder... ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? (cf. Mt 16, 26). Quizá en otras religiones el sufrimiento plantee un problema insoluble, pero el cristiano cree en un Acontecimiento: que Dios mismo ha sufrido por el hombre. En este sentido, si quien pendía de la cruz aquel viernes santo entre dos malhechores era verdaderamente quien decía ser, la terrible pregunta se lanza a favor de nuestra libertad: después de la cruz, ¿es posible creer en Dios? De su respuesta pende toda la historia de la humanidad. Los discípulos de Jesús, Judas incluido, tuvieron que arrostrarla. Una muerte en el lecho o una bajo toneladas de escombros, no nos libran del Juicio. Echando un vistazo a la Europa de hoy, cuánta gente muerta pasea por las calles, una vez que el Espíritu Santo no ocupa su corazón: ¿Lloramos también por ellos, o pensamos que la existencia del hombre se reduce al estómago?



13 comentarios:

  1. Pasada una semana de la terrible tragedia de Haití y aclarado (para quienes quisieran entender) el sentido de las palabras de Mons. Munilla hablando de "males mayores", nos enteramos hoy del rapto de, al menos, quince niños en los hospitales de Haití. ¿No se entiende un poco mejor eso de que puede haber "males mayores" que el terromoto en sí (un mal físico) y son los males morales, la miseria y maldad de quienes se aprovechan así de la desgracia de los inocentes que sufren?

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  2. Evidentemente, las palabras de Monseñor Munilla estaban claras desde el principio -y sólo la mala intención de algunos quiso embrollarlas-; como también la aclaración posterior por parte del propio prelado. Aclaración forzada precisamente por la misma mala intención que siembra la confusión.

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  3. Gracias por tu blog, soy una misioner catolica, de 35 años, creo que es posible creer en Dios despues de Auschwitz...como lo hicieron kolbe, edith stein y tantos, venciendo el mal a fuerza de bien...tambien creo que a veces el mal nos golpea fuerte, como en las guerras o injusticias y solo nos queda confiar en el amor de Dios, que siempre quiso estar, de modo fragil, sin imponerse, y confiando en nosotros...por lo de haiti mi reflexion, es acerca del cuidado que no estamos teniendo de la tierra...el desgaste que estamos haciendo de ella, los test nucleares, los almacenamientos de basuras...en los mares, etc...creo que la naturaleza se rebela...y lo que me duele es que el precio de nuestra inconsciencia lo paguen siempre los mas pobres....por ellos solo me queda rezar y ofrecer toda mi vida, mi dinero, y todo lo que soy....las palabras de mons. munilla, si bien ciertas me parecen no situadas en el momento historico que vive españa, de rebeldia adolescente contra la fe, Dios y la Iglesia, creo que ponerse del lado de la solidaridad en este momento...es lo que mas despierta los muertos, errantes...y ya!!! los moralismos...en este momento historico solo hacen que salten piedras sobre el tejado...
    en fin...que le vamos a hacer....estamos como en Roma, como las persecuciones....fuerza a todos....

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  4. Bienvenida, Ester. Gracias por tu comentario. Te tendré presente en mi oración para que el Señor te dé fuerzas en la tarea tan importante que te encomienda. Un saludo.

    IN CHRISTO

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  5. Hola Alvaro, otra vez yo…No entiendo. Al principio del artículo das la sensación de no compartir la idea de que la opinión del Monseñor Munilla apunta a que es peor, o al menos, igualmente malo, la muerte en una catástrofe que el no creer en lo espiritual y tener una mirada materialista de la realidad. Pero al final rematás el artículo con “Echando un vistazo a la Europa de hoy, cuánta gente muerta pasea por las calles, una vez que el Espíritu Santo no ocupa su corazón: ¿Lloramos también por ellos, o pensamos que la existencia del hombre se reduce al estómago?”
    ¿En qué quedamos?
    Aparte llamar “muerto” a alguien que no comparte tus creencias religiosas es totalmente discriminatorio, de la misma manera que sería discriminatorio que yo te llamara “muerto” por no disfrutar de la vida en su plenitud, reprimido por una moral absurda ¿Te gustaría eso? ¿No te sentirías discriminado?
    El tema central de la catástrofe de Haití en relación a la teología, según yo lo veo, es la ausencia de Dios. Si no se nos cae un cabello sin que Dios lo permita ¿por qué permitió que 200.000 haitianos murieran? Y no vengas con las típicas hipótesis ad hoc, como que Dios siempre saca algo bueno de las catástrofes. Tanto vos, como yo, como cualquiera, si tuviésemos el poder para evitar semejante daño y sufrimiento, lo hubiéramos hecho, pero Dios no lo hizo.

    Ester, “el cuidado que no estamos teniendo de la tierra...el desgaste que estamos haciendo de ella, los test nucleares, los almacenamientos de basuras...en los mares” nada tuvo que ver con el terremoto. No fue el hombre el responsable. La causa fue el movimiento de las placas tectónicas. Te dejo un link donde lo explican: http://blogs.diariovasco.com/index.php/bigbang/2010/01/16/ipor_que_se_produjo_el_terremoto_de_hait

    Saludos

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  6. PUBLICO AQUÍ EN NOMBRE DE MI AMIGO PIERO UN MENSAJE QUE ME ENVIÓ:
    Hola Álvaro,

    Soy Piero.
    Evidentemente he leído algo tuyo. Desde hace unos días tengo internet en casa y estoy leyendo los artículos de tu blog.
    Me ha encantado el del 21 de enero :"¿Una 'teología del sufrimiento'?".Cuando leía que "las ondas sísmicas del terremoto de Lisboa alcanzaron sin piedad hasta el último bucle de la peluca leibniziana", mis neuronas frontales han empezado a reír a carcajada tendida y se han levantado para homenajearte con una 'standing ovation'. ¡Bravo Álvaro!

    No soy un especialista, ni muchísimo menos, pero me considero iniciado a la Filosofía y la Teología, hacía la cuales siento un sincero interés, aunque en este momento de mi vida no las esté cultivando de una forma constante y organizada sino más bien esporádica y ocasional. Ojalá tu blog resulte ser una oportunidad para despertar un poco más el sano interés y así fomentar las buenas lecturas que vayan oportunamente a robustecer mi formación humana y católica, tan necesariamente deseable para el cristiano de hoy.

    El artículo me ha parecido una pequeña joya: impecable en la argumentación y delicioso en el estilo. Sobrio, equilibrado... y la forma de cerrarlo tan bruscamente con una pregunta directa y mordaz... para mí, genial.

    Gracias Álvaro

    Tuyo en Cristo

    Piero

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  7. OTRO COMENTARIO DE PARTE DE PIERO. RESPONDIENDO A GABRIEL
    Hola Álvaro,

    El chaval éste me cae bien, tiene veinte años, me he dado un paseo rapidísimo por su blog y he visto que lee textos como "Memoria e Identidad" y "Fides et Ratio" de Juan Pablo II. Ojalá otros chavalines ocuparan su tiempo con semejantes entretenimientos, en lugar de matar las neuronas y algo más metiendose en el cuerpo fuertes dosis de droga o de capitulos del Gran Hermano. Nosotros estamos llamados a ayudarle, con humildad y caridad, para que descubra que Dios le ama.

    Yo le contestaría lo siguiente:

    Hola Gabriel.
    Álvaro no llama muerto a alguien que no comparte sus creencias. Dice que esto ocurre – la muerte interior - cuando el Espiritu Santo no ocupa el corazón del hombre. Esto es distinto.
    En la Gaudium et Spes (Nm. 22) leemos:
    “(…)Esto vale no solamente para los cristianos, sino también para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de modo invisible. Cristo murió por todos, y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual.”
    Como ves el Concilio Vaticano II enseña que Dios es presente en el corazón de todo hombre de buena voluntad.
    Ahora bien, pongamos un ejemplo extremo. El terrorista que con advertencia plena y deliberado consentimiento mata indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños inocentes, está destruyendo la imagen de Dios, que es Amor, en su vida. Esta es una tragedia ciertamente peor de la que han sufridos miles de nuestros hermanos y hermanas en la isla caribeña asolada por el terremoto.
    ¿Acaso tú no preferirías morir fisicamente bajo unos escombros antes que morir en tu alma matando intencionadamente con tus proprias manos a un ser humano inocente?

    Quería dejarlo como comentario y firmarlo simplemente como 'Piero'.

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  8. Hola Piero, gracias por contestar. Vos decís que cuando el Espíritu Santo no ocupa el corazón del hombre se da la “muerte interior” Analicemos esto ¿Cómo se consigue que el Espíritu Santo no ocupe el corazón de un hombre?
    A)Si es no creyendo en él, se cae en que sólo los que creen en el Espíritu Santo son “vivos internamente” por lo tanto, se desemboca en mi crítica a llamar “muertos” a los no cristianos.
    B)Si la creencia no tiene nada que ver, entonces debe ser por las obras de cada uno. Como vos decís: “el Concilio Vaticano II enseña que Dios es presente en el corazón de todo hombre de buena voluntad.” De ser así no entiendo el comentario final de Álvaro: “Echando un vistazo a la Europa de hoy, cuánta gente muerta pasea por las calles, una vez que el Espíritu Santo no ocupa su corazón”. Tanta gente “de mala voluntad” no creo que pasee por las calles de Europa (qué quedaría para los países como el mío, con tasas de delincuencia altísimas) ¿O cuando salen a la calle a caminar por España se encuentran con una muchedumbre de asesinos, violadores y terroristas?
    Si bien tengo en cuenta tu comentario, todo parece indicar que el artículo apunta a la opción A.

    Como dije antes, para mí el tema central de la catástrofe que deberían explicar los teólogos o los creyentes es el antiquísimo problema de por qué Dios no evita el mal natural. Veo las declaraciones del Monseñor Munilla como una falacia de “el pez rojo”, para desviar la cuestión a otros temas, y no al que presenta serias complicaciones para la religión.

    Te invito a que participes en mi blog, y a Álvaro también. Los dos saben de religión y de teología, por lo que sus aportes pueden ser útiles para el debate y para una crítica constructiva a mis ideas.

    Saludos.

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  9. UNA NUEVA RESPUESTA POR PARTE DE PIERO [1/2 partes]
    Aquí va lo que quería responder a Gabriel:

    “Cuando Dios envió a su Hijo, no esperó a que los esfuerzos humanos hubieran eliminado previamente toda clase de injusticias... Jesucristo vino a compartir nuestra condición humana con sus sufrimientos... Antes de transformar la existencia cotidiana, Él supo hablar al corazón de los pobres, liberarlos del pecado, abrir sus ojos a un horizonte de luz... Tiene el sabor y el calor de la amistad que nos ofrece aquel que sufrió más que nosotros”.

    Estas hermosas palabras las pronunció Juan Pablo II en su viaje apostólico a México en 1979. Quiero mencionarlas porque al abordar el tema del sufrimiento humano, en este diálogo respetuoso y cordial, estimado Gabriel, yo no puedo no hacer referencia a Jesucristo, que sufrió, por amor a todos y cada uno de los hombres y las mujeres de todos los tiempos, más que todos nosotros.

    En la Gaudium et Spes (Nm. 22) leemos: “En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. [...] Cristo [...] manifiesta el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación.”

    Ahora bien, tal vez tú me podrás objetar que no eres creyente y que quieres abordar el tema sólo y exclusivamente con los medios racionales que ofrecen la ciencias positivas. Ya que, tal vez añadirás, la creencias religiosas han aparecido allí donde el hombre no conseguía explicarse las cosas racionalmente.

    Detrás de esta postura, que tengo la clara impresión –si me equivoco me lo dices- que sea la tuya, está una filosofía que se afirmó en Europa a lo largo del siglo XIX: el Positivismo. Según esta corriente de pensamiento (que luego tuvo un hijo: el Neopositivismo, y varios nietos, que al final se parecen todos) el único conocimiento cierto es aquel que es validable experimentalmente. Nada podemos decir de científico sobre lo que no podemos medir, experimentar, traducir en lenguaje matemático. (A lo mejor a ti te gusta Karl Popper y su teoría de la falsación, pero al final nos movemos en la misma atmósfera: sólo vale lo que puede recibir el Amén -o el Anátema- de la prueba empírica del laboratorio).

    Ahora voy a pedir nuevamente ayuda a Juan Pablo II, citando un pasaje del capítulo 5 de su libro ‘Cruzando el Umbral la Esperanza’:


    “Si se entra en la óptica positivista, conceptos como por ejemplo Dios o alma resultan sencillamente carentes de sentido. Nada corresponde a esos conceptos en el ámbito de la experiencia sensorial. [...] Nadie, por otra parte, se sorprende por el hecho de que el conocimiento humano sea, inicialmente, un conocimiento sensorial. Ningún clásico de la filosofía, ni Platón ni Aristóteles, lo ponía en duda. El realismo cognoscitivo, tanto el llamado realismo ingenuo como el realismo crítico, afirma unánimemente que nihil est in intellectu, quod prius non fuerit in sensu («nada está en el intelecto que no haya estado antes en el sentido»). Sin embargo, los límites de tal sensus no son exclusivamente sensoriales. Sabemos, efectivamente, que el hombre conoce no sólo los colores, los sonidos o las formas, sino que conoce los objetos globalmente; por ejemplo, no conoce sólo un conjunto de cualidades referentes al objeto «hombre», sino que también conoce al hombre en sí mismo (sí, al hombre como persona). Conoce, por tanto, verdades extrasensoriales o, en otras palabras, transempíricas. No se puede tampoco afirmar que lo que es transempírico deje de ser empírico.”

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  10. PIERO CONTINÚA [2/2]
    Tú, Gabriel, no eres simplemente la suma de las manifestaciones sensoriales que los demás puedan recibir de ti. Eres algo más, muchísimo más: eres una persona. Aunque te conocemos por lo que nuestros sentidos reciben de ti, en nuestra mente eres mucho más que la simple suma de todos ellos.

    He abierto este largo paréntesis sobre la visión positivista de las cosas porque tengo la impresión que te esté cortando las alas para acceder a una visión más amplia y global de la realidad. El cristianismo no es una teoría religiosa, es el encuentro con una persona que a muerto y resuscitado y que vive HOY: Jesucristo. Los cristianos somos personas que estudiamos, trabajamos(cuando hay trabajo), vivimos en este mundo ejerciendo oficios y profesiones (también hay cristianos con vocación religiosa por supuesto) que se rigen según leyes y caracteristicas propias, es decir, autónomamente, según una visión laica (no laicista) de la vida profesional que pero no excluye sino que reconoce en Dios que es Amor el origen y el destino de todo y de todos. Hemos encontrado a Jesucristo y nos ha cambiado la vida: porque Jesucristo nos da la posibilidad de amar como Él nos ha amado y de leer los acontecimientos de nuestra historia a la luz del Amor de Dios. Hasta los acontecimientos dolorosos y aparentemente sin sentido. Pero esto no es una teoría que se aprende de los libros, ni siquiera en las clases universitarias, por muy magistrales que sean. Es una vivencia que se aprende viviendo abiertos a la posibilidad de que Alquien nos hable al corazón, a lo más profundo de nuestro ser. Este Alguien es Jesucristo, que dijo ser la resurrección y la luz de la vida. Eres un hombre inteligente Gabriel, muy joven, pero muy bien dotado intelectualmente por la Providencia. Pero las capacidades intelectuales solas no bastan para penetrar el sentido último de las cosas. Te animo a pedirle a Dios mismo el porqué de las cosas. El porqué ha permitido que miles de personas, entre ellas muchos niños, murieran bajo lo que fueron casas, escuelas, iglesias, centros de trabajo… tal vez también para que nosotros nos enterásemos que hay otras miles que siguen muriendo todos los días en otros sitios donde la tierra no tiembla, pero sí tendría que temblar nuestra conciencia al ver las condiciones infrahumanas en las que viven. Nosotros que tiramos la comida a la basura y que a veces nos sentimos frustrados porque no podemos tener el último modelo de móvil o porque gracias a Dios no nos dejan ver en la tele la tontería de turno. Ya que el mando de la caja tonta no está siempre en nuestras manos. La vida es un don de Dios y Él es el único que puede quitarnosla. Mucha veces juzgamos una vida según nuestro limitado horizonte. Dios que lo sabe todo, y que nos ha destinado a una vida eterna, sabe que una vida no se puede juzgar sólamente según lo que vemos nosotros. Aquí, en esta tierra, estamos de paso. Cuando estaremos cara a cara con Dios veremos todo tal cual es. Mientras tanto Dios nos conceda vivir amando, como Jesús nos ha amado. Y la medida de su Amor, dijo San Agustín, fue amar sin medida.

    Dios te bendiga, Gabriel.

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  11. Hola Piero, no creo poseer todavía el suficiente conocimiento como para considerarme positivista o no. Sí concuerdo en muchos aspectos con esta corriente filosófica, al igual que con el empirismo de Hüme. Pero estoy abierto a los razonamientos filosóficos que no presenten una base empírica, por ejemplo, de la existencia de Dios. El problema con estos razonamientos es que, hasta el momento, son falaces e inconsistentes. De todas formas, de haber un razonamiento que probara la existencia de Dios, distaría mucho de probar la existencia del dios cristiano.
    El problema que se produce si ignoramos el falsacionismo, es que la existencia del dios cristiano tiene tanto valor epistemológico como el de las hadas o los unicornios. Ante la falta de evidencia lo único que diferencia estas creencias es el número de creyentes. La creencia mayoritaria tiene un status más alto, lo que hace que las creencias minoritarias sean “supersticiones”.

    “no conoce sólo un conjunto de cualidades referentes al objeto «hombre», sino que también conoce al hombre en sí mismo (sí, al hombre como persona). Conoce, por tanto, verdades extrasensoriales o, en otras palabras, transempíricas. No se puede tampoco afirmar que lo que es transempírico deje de ser empírico.
    Tú, Gabriel, no eres simplemente la suma de las manifestaciones sensoriales que los demás puedan recibir de ti. Eres algo más, muchísimo más: eres una persona. Aunque te conocemos por lo que nuestros sentidos reciben de ti, en nuestra mente eres mucho más que la simple suma de todos ellos.”

    La existencia en sí mismo en un concepto mental. No concuerdo en suponer que realmente haya una existencia “en sí” como la ideas platónicas en el mundo de las ideas, o en Dios, en el caso de hablar de valores absolutos. Creo que el pensamiento de las cosas “en sí” es una forma mental de ordenar de la realidad. Para mí, la cuestión de las cosas en sí es algo práctico.
    Por otro lado, vos argumentás que soy más que las manifestaciones sensoriales que los demás pueden recibir de mí, y es cierto, pero no por eso debemos desembocar en cuestiones de índole religiosa. Si soy más que las manifestaciones sensoriales, es porque soy un ser con conciencia y personalidad propias, pero éstas, que son abstractas, son el producto de mis neuronas, de materia sensorial, y no del alma (que particularmente creo que no existe, o al menos no en el sentido del alma inmortal).

    Gracias por tus recomendaciones de que le que le rece a tu dios, sé que lo hacés de buena voluntad y en el mejor sentido, pero es algo que no comparto. De la misma forma, yo te animo a que dejes la idea de dios a un lado, y tomes las preguntas fundamentales que se plantea el ser humano y las analices desde una perspectiva atea. Aunque mantengas tus creencias religiosas, puede ser una actividad muy enriquecedora.

    Saludos Piero, un gusto conversar con vos.

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  12. Buenas a todos. Quiero expresar mi más sincero agracecimiento a Álvaro y Gabriel, porque gracias a ellos estoy desempolvando mis libros de filosofía y disfrutando de su lectura como no me sucedía desde hace mucho tiempo. Años atrás he sido ateo materialista (y de hecho bastante anticlerical también), de todos modos la razón es igual para todos, y creyentes y no creyentes encontramos en su respetuoso ejercicio un terreno común para abordar los desafíos que la vida hoy nos propone. Para mi la existencia de Dios es algo tan evidente como la de mi madre, pero estoy llamado a dar respuesta a todo el que pida rázon de mi esperanza(Primera Epístola de San Pedro, 3,15). No creo que la creencia en el Dios de los cristianos sea epistemológicamente equivalente a la de las hadas y los unicornios. Es más, dudo fuertemente que una tal proposición pueda tener ciudadanía en el debate epistemológico contemporaneo. Me sabe a caducada, la verdad. Tal vez en el auge del Neopositivismo, todavía podía tener un sabor de actualidad, pero ahora ya no. ¿No? Estoy abierto a posibles desmentidas. Me parece más bien que la espistemología contemporanea haya abandonado la tesis-prejuicio según la cual la única forma posible de racionalidad sea la de las ciancias exactas, y todo lo demás sean cuentos de fantasía. Además el sano sentido común no nos deja poner en el mismo plano al Dios de la biblia con las hadas y los unicornios (esto no quiere ser un reproche en absoluto, Gabriel). Aunque sea sólo por respeto a los innumerables martires, por citar algunos, del siglo IV que han dejado la vida por no doblar las rodillas ante una estatua del emperador Diocleciano, entre ellos el queridísimo Santo Patrono de mi ciudad nativa Nápoles: San Jenaro (Diocleciano llevó a cabo la más dura persecución contra los cristianos hasta entonces conocida). Yo no soy Budista, por ejemplo, pero no me parece correcto situar en el mismo plano su doctrina con la fantasmada que se cuenta en el 'Codigo da Vinci'(y no sólo por la diferencia en el número de seguidores). No fue casualidad que durante el rodaje de la película, en Londres, no dejaran grabar escenas en la Abadía de Westminister, no por ser la novela expresión de una teoría ereje, sino por no tener el más minímo fundamento teológico-filosófico. Ahora bien, Gabriel, no entiendo que quieres decir cuando afirmas que la existencia en si misma es un concepto mental (¿los entes sólo existen en nuestra mente?) y que para ti, la cuestión de las cosas en sí es algo práctico. Muchas gracias, un cordial saludo.
    Piero

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  13. Hola Piero, no fue mi intención ofenderte con la comparación Dios-hada. No estoy diciendo que las consecuencias de ambas creencias sean iguales. Obviamente, todo lo que produjo la idea del dios cristiano es mil veces mayor al de las hadas. La religión cristiana nos dio una cultura enorme y un arte de una belleza abrumadora. Yo me refería sólo a los conceptos, ambos de tipo religioso (aunque hoy en día las hadas son un elemento literario). En cuanto al debate epistemológico, me remito a mis clases de lógica cuando estudiaba a Popper, puedo estar equivocado, después voy a revisar un par de libros. Pero no comparto lo de los mártires ¿Acaso morir por algo lo hace verdadero o le da algún valor?

    Me expresé mal en el tema de la existencia. Lo que quería decir es que poseemos las ideas en sí por una cuestión mental. Agrupamos todas las hojas en "la hoja" por fines prácticos, porque catalogar cada objeto sin dejar de lado sus accidentes y singularidades haría imposible el conocimiento.

    Si no te molesta ¿podés contarme cómo fue tu paso de ateo materialista a cristiano? Sólo por curiosidad, si no querés no hay problema.

    Saludos.

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