jueves, 28 de enero de 2010

El 'Filioque': ¿motivo de desunión? Situación presente (y 2)


En la anterior entrada sobre el Filioque presentamos un esbozo de acercamiento histórico a la cuestión de sus orígenes y del Cisma con Oriente. Hoy vamos a tratar de exponer en qué punto actual se hallan la Iglesia latina y la ortodoxa sobre la cuestión.
Para empezar, una lectura muy recomendable sería la declaración Dominus Iesus, que trata este tema, entre otros; así que ahí queda la recomendación y el enlace para el que quiera saber más. Pincha en 'Más información' para seguir leyendo...
Hay que tener en cuenta que la declaración de fe de Constantinopla I fue elaborada sólo por obispos orientales (el propio Concilio fue convocado por ellos mismos). Evidentemente, estamos muy lejos del Cisma de 1054, pero no es menos cierto que ya entonces había diferentes escuelas y sensibilidades teológicas. La oriental quedó plasmada en Constantinopla I. De hecho, es sabido que este Concilio no fue considerado ecuménico hasta el reconocimiento que de él se hizo en estos término en Calcedonia (451), donde se consideró universal todo concilio "local", y "local " era Constantinopla I hasta entonces. Y claro, en el ínterin entre los dos concilios hay un lapso de setenta años, lapso en el que la teología occidental desarrolló su propia reflexión teológica sobre el Hijo y el Espíritu: Ambrosio, Agustín, el papa León I, el II Concilio de Toledo (447), han sistematizado una pneumatología que entiende la procesión de la Tercera Persona del Padre y del Hijo. Así pues, el Filioque es una cláusula de claro sabor occidental, su aportación particular a la profesión de fe nicena. Aportación nada arbitraria, dado que el Filioque arroja luz sobre perícopas neotestamentarias como Rm 8, 9; Flp 1, 19; 2 Cor 3, 17 o Ga 4, 6. El Hijo, así pues no es ajeno a la procesión del Espíritu, y esto vale tanto para la Trinidad económica como para la Trinidad Inmanente.
Actualmente, hay que reconocer que en lo teológico el Filioque es una cláusula que no trae mayores quebraderos de cabeza, y es sabido que el embrollo que produjo el Cisma de Oriente viene cargado de intrigas de toda índole -recordemos el asunto de Focio- , de modo que el Filioque también se empleó como un punto de apoyo más sobre el que apalancar la discordia de la desunión. A finales de los años setenta del siglo XX, Angelo Amato, salesiano, fue enviado a Grecia a completar unos estudios en la Universidad de Salónica. Fruto de esa experiencia, la revista 30Giorni le preguntaba en abril de 2004 acerca de la situación actual del tema del Filioque. Veámoslo:
30G-Volviendo a la actualidad, ¿qué piensa del diálogo entre Roma e Iglesias ortodoxas sobre dos cuestiones “clásicas” como la del Filioque y la del primado petrino? AMATO: No creo que el Filioque sea un obstáculo insuperable. Cuando estudiaba en Grecia, incluso los profesores menos abiertos con nosotros estaban de acuerdo en decir que el Credo con o sin Filioque es el fruto de dos tradiciones teológicas, occidental y oriental, ambas legítimas y que pueden convivir muy bien. Tengo la impresión, sin embargo, que cuando la parte ortodoxa reaviva esta problemática y pide, por ejemplo, que se anulen las decisiones sobre el Filioque tomadas en el segundo Concilio de Lyon en 1274, lo hace en realidad con otro objetivo… 30G-¿Cuál? AMATO: El de censurar y anular todo el segundo milenio de historia de la Iglesia, desde el segundo Concilio de Lyon al primer Concilio Vaticano, por no hablar de los dogmas marianos “pontificios” de la Inmaculada Concepción y de la Asunción. 30G-¿Concilio de Trento inclusive? AMATO: Quizá no. No creo que puedan censurar Trento. Por un sencillo motivo. En la segunda mitad del siglo XVI los teólogos luteranos de Tubinga enviaron tres veces al patriarca de Constantinopla, Jeremías II [1536-1595], una figura muy simpática, la Confesión augustana, rogándole que la firmara para crear así un eje protestante-ortodoxo contra Roma. Por desgracia para ellos, pero por fortuna para nosotros, Jeremías II se negó, respondiendo en la práctica: es verdad que los ortodoxos estamos unidos a vosotros los protestantes en la aversión contra Roma, pero, por lo que se refiere a la doctrina, estamos de acuerdo totalmente con Trento. Por esto no creo que la ortodoxia pueda anular el Concilio tridentino.


1 comentario:

  1. Hola Alvaro:
    sobre la cuestión del filioque, que ha pasado, en una lectura ligera de la historia, como la causa de división Oriente- Occidente, me parece que hay mucho que hablar, el filioque es solo una excusa, como bien lo dejas entrever en tu comentario, la causa del cisma mas bien hay que buscarla en el ambiente político y económico más que en el religioso.
    Oramos y esperamos en Dios que no pase mucho tiempo para que esta herida de la Iglesia de Cristo sea pronto cicatrizada y sea otra vez Una sola Iglesia y llegar asi a la comunión plena.

    Un abrazo en Cristo: José I.

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