jueves, 28 de enero de 2010

Efemérides: 65 aniversario de la liberación de Auschwitz

"No vivir y contar, sino vivir para contar" son las palabras que dieron a luz al gran escritor italiano y judío de origen sefardí Primo Levi (Turín 1917-Turín 1987), superviviente de Auschwitz-Dachau, quien decía que esa experiencia le había convertido en escritor. Otra grande literata, Irène Nemirovsky (Kiev 1903) no corrió la misma suerte, y murió allí mismo víctima de las fiebres de Hitler y sus secuaces el verano del 42. Levi comienza su obra maestra Se questo é un uomo (Si esto es un hombre) dando gracias de haber sido deportado a ese horrible lugar en 1944, "después de que el gobierno alemán hubiera decidido, a causa de la escasez de mano de obra, prolongar la media de vida de los prisioneros que iba a eliminar". Nemirovski, desgraciadamente, apenas estuvo un mes allí: se conoce que dos años antes no era tan escasa la mano de obra. Pincha en 'Más información' para seguir leyendo...

Parece mentira que la masacre se presentara como un fin en sí misma, pero después de aquellas atrocidades, todo lo que se pueda uno imaginar es poco. El hombre capax Dei también es capax iniquitatis. Aristóteles y el espíritu griego decían que el afán de conocer y el deseo de saber vienen por la tháuma. Después de contemplar el universo, al hombre no le queda sino la tháuma, el asombro. Quien pierde la capacidad de asombro, pierde el interés por conocer la verdad de las cosas por sus causas. Pero el asombro que suscitan las atrocidades del III Reich, el asombro que produce pensar que hubo hombres, padres de familia, capaces de cosas como se vieron durante aquel período, ¿qué tipo de asombro es? ¿Se trata del mismo asombro que nos lleva a buscar la verdad? ¿Miraremos hacia otro lado? Dice C.S. Lewis, ese cristiano, magnífico apologeta laico, que la vaca, como el hombre, mira el cielo estrellado con sus ojos diminutos. Pero el hombre se asombra, la vaca no. Y propone Lewis: la grandeza del firmamento y del universo, ¿de dónde le vienen al cosmos? ¿De sí mismo o de esos ojos humanos diminutos, detenidos ante ese cielo que pasma? El asombro del horror tampoco debe desviarnos. Tenemos que saber. Debemos saber. ¿O diremos: '¡Bah! Los mataron y ya está'? ¿Es que nadie quiere saber por qué el hombre es capaz de cosas así? El asombro ante la virtud heroica de un santo nos maravilla sobremanera. Es el asombro ante la Bondad de Dios. El mal extremo nos sobrecoge. Pero no debe dejarnos indiferentes. Si pensamos: 'Es que estaban todos enfermos y locos para hacer algo así, pero hoy en día eso no pasa'; si pensamos así -repito-, o una de dos: o nos creemos mejores que nadie o no tenemos ojos en la cara. Mucha gente es 'pacífica' porque no se la solivianta. Pero como le molesten, como le arenguen y le llenen la cabeza de ponzoña... ya veremos de lo que es capaz. Los Padres del desierto, que se conocían muy bien a sí mismos, sabían que si Dios levantaba la mano de su cabeza, cometería cualquier barbaridad. Por eso eran santos. Querer saber dónde está la raíz de las barbaries humanas es también ponerse delante de la Cruz. ¿O estamos tan acostumbrados que nuestros crucifijos nos parecen un muñeco? Casi lo intuía mejor un líder musulmán, a quien oí decir que el cristianismo era horroroso porque adoraba un cadáver desfigurado clavado en un palo. Me pregunto si muchos cristianos conservarán la fe cuando se den cuenta de esto. Mirar la Cruz como si fuese la primera vez que sabemos de ese tormento, asombrarnos... El espíritu racional griego cae aquí de bruces precisamente por el motivo que tanta gloria filosófica le otorgó: ante la Cruz no te falta asombro Grecia ¿Por qué entonces caes estupefacta? Desesperar de encontrar la verdad, porque se piensa ya que no existe, es la posición del escéptico, del ateo, de un Sartre o un Camus. Es curioso que Sartre tuviese un ligero atisbo de fe precisamente cuando estuvo en un campo de concentración y compuso una pequeña obra navideña... anécdota poco conocida ésta. Pero creo que todos los Auschwitz, todos los Stalin, todos los jemeres rojos del mundo, no nos están diciendo otra cosa que el hombre es muy capaz de ser su propio y peor enemigo cuando se olvida de Dios. Ante la Cruz sólo hay dos tipos de hombre: Judas o los que esperan tres días... Tan Pascua es el Viernes Santo como el domingo de Resurrección.

2 comentarios:

  1. Buen artículo y ¡ánimo con el blog que está muy chulo!

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  2. Muchas gracias por el comentario, Juan, espero seguir 'viéndote' por aquí.

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