viernes, 29 de enero de 2010

28 de enero: memoria de santo Tomás de Aquino o.p.


Ayer, 28 de enero celebraba la Iglesia la memoria de este gran santo, teólogo y filósofo. No pude escribir una pequeña reseña por falta de tiempo. Lo hago hoy. Y es que, más de una vez, mis alumnos de Bachillerato me escucharon decir que, cuando me muriera, después de ver a Jesús y a María, mi gran deseo sería ver a mi Tomás. 'Ver' como sea que veamos sin los ojos del cuerpo, mientras esperamos la resurrección d la carne...  Dos cosas destaca la eucología de su memoria litúrgica: su anhelo de la santidad y su dedicación a las ciencias sagradas, por medio de las cuales Dios hizo de él un varón preclaro. El Oficio de lectura recoge una conferencia suya en la que Tomás nos enseña que la fe nos viene de seguir y contemplar, de contemplar y seguir, el ejemplo de Cristo: "Él murió por dos motivos -dice Tomás- para remediar nuestro pecados y para dejarnos un ejemplo. Y pasa luego a enumerar el despliegue de este ejemplo de Cristo: ejemplo de amor, ejemplo de paciencia, ejemplo de humildad, ejemplo de obediencia, ejemplo de desprecio de lo terreno. Después de haber escrito profundos y bellos tratados acerca de la Eucaristía, cuentan que Jesús se le apareció diciéndole: "Tomás, has hablado bien de mí, ¿que quieres a cambio?"; y Tomás respodió: "Señor, lo único que yo quiero es amarte, amarte mucho y agradarte cada vez más". Sus últimas palabras, antes justo de recibir el Viático, fueron: "Si en este mundo hubiese algún conocimiento de este sacramento mas fuerte que el de la fe, deseo ahora usarlo en afirmar que creo firmemente y sé de cierto que Jesucristo, Dios Verdadero y Hombre Verdadero, Hijo de Dios e Hijo de la Virgen María está en este Sacramento... Te recibo a Ti, el precio de mi redención, por cuyo amor he velado, estudiado y trabajado. A Ti he predicado, a Ti he enseñado. Nunca he dicho nada en Tu contra: si dije algo mal, es sólo culpa de mi ignorancia. Tampoco quiero ser obstinado en mis opiniones, así que someto todas ellas al juicio y enmienda de la Santa Iglesia Romana, en cuya obediencia ahora dejo esta vida".

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